jueves, 13 de agosto de 2009

Responsabilidad Social Empresaria

RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA


En las actuales circunstancias, la Responsabilidad Social Empresaria es más importante que nunca, y las empresas deben aceptar el desafío que ello implica. Necesitamos una nueva cultura ética y de responsabilidad; las empresas deben comprender plenamente sus responsabilidades sociales de forma tal de reconstruir la confianza que la comunidad tiene en ellas. Esto es fundamental, no sólo para la imagen de sus marcas en particular sino también para recomponer la imagen de la economía en general.
Debemos lograr un desarrollo empresarial sustentable y competitivo; podemos hacerlo mediante una “Iniciativa Abierta a todas las empresas, para una Corrientes emprendedora, competitiva e incluyente”, con una agenda que incluya, pero no se limite a, promover el desarrollo empresarial hacia la sustentabilidad y competitividad en nuestra provincia; determinar compromisos para mejorar la Responsabilidad Social Empresaria; situar la innovación, la tecnología y el conocimiento como base del crecimiento; capacitar y mejorar el nivel de vida de nuestros trabajadores; trazar estrategias para afrontar cuestiones sociales y medioambientales que puedan afectar la futura competitividad; buscar beneficios e incentivos para empresas socialmente responsables, entre mucha otras.
Sólo mediante un compromiso entre los actores involucrados podremos lograrlo, creando el marco legislativo pertinente.

DESARROLLO RURAL

Nuestro país se ha caracterizado por hablar del “interior” como algo que está por allí, perdido quién sabe donde; imagínense cuando hablamos del “interior del interior”, sacude la imaginación; parece tan abstracto, como si no existiese, la nada. Pero vive gente allí, nuestra gente, nuestros paisanos, y tienen hijos y aspiraciones, y sienten al igual que todos, quizás son más sufridos, pero no por ello debemos hacer de cuenta que no existen.
Dejemos de mirar para otro lado. Estoy hablando de nuestras comunidades rurales.
Recalco la palabra nuestras, porque parece que no lo fueran, que son de otros, y la verdad es que tenemos una gran deuda con nuestras comunidades rurales. Dichas comunidades están aisladas de de los mercados, se les dificulta el acceso a los mismos y se hace difícil el traslado tanto de sus productos como de las personas. Tienen menos propuestas y oportunidades laborales, educativas y culturales; sus jóvenes migran hacia otros lugares (y ni hablemos de atraer nuevos residentes a ellas), lo que hace las cosas más difíciles para sus miembros, a pesar del esfuerzo que realizan. Yo los llamo, los que hacen Patria, sí, con mayúscula; no se quejan y continúan haciendo todo lo que pueden con las pocas herramientas que tienen a su alcance.
Debemos construir y llevar adelante políticas para el desarrollo de dichas comunidades; lograr que puedan explotar todo su potencial, desarrollar sus recursos humanos y naturales; promover y apoyar sus emprendimientos para que sean sustentables y crezcan con el tiempo; formar redes para comunicarlas, sacarlas del aislamiento en que se encuentran; darles las herramientas necesarias para que dejen de ser el “interior del interior”; que sean lugares donde sus hijos puedan desarrollar todo su potencial y crecer y realizarse como adultos.
Debemos ayudarlas a explotar sus potencialidades, cada una con sus características, a que accedan con sus productos a los mercados, revigorizar su oferta mediante la diversificación de su producción con productos de mayor valor agregado, y terminar con su aislamiento geográfico y cultural, que en definitiva no es más que una de las peores formas de discriminación aunque no lo parezca.